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jueves, 6 de julio de 2017

Palmares, el reinio de los esclavos de Brasil


Entre 1580 y 1694 existió en pleno corazón brasileño un territorio regido por esclavos negros huidos de sus amos portugueses en la colonia americana de Brasil. Fue necesario varios años de intentos fracasados y un gran esfuerzo para acabar con este oasis de libertad en pleno periodo de colonización americana.

La historia nace con la misma conquista y colonización del continente americano por las potencias ibéricas. En el reparto del Tratado de Tordesillas, España había salido mejor parada porque el meridiano por el que se partió el mundo dejaba prácticamente toda América para el disfrute hispánico. Pero Portugal puso mucho empeño en que la linea divisoria del mundo entre España y Portugal estuviese a 370 leguas al oeste de las Islas de Cabo Verde, muchas leguas mas al oeste de la propuesta inicial española. Que casualidad que al llevar la linea tan al oeste, el pico quedo bajo dominio portugués, lo que mas adelante sería Brasil. Y que casualidad que la expedición de Pedro Álvarez Cabral que en 1500 se dirigía a la India, se apartó de su rumbo y giró a poniente, llegando a las costas de Brasil. Esto aun hoy es fuente de controversia porque podría indicar que Portugal conocía la existencia de Brasil antes de firmar el tratado de Tordesillas.

Lo cierto es que, igual que pasó con los dominios españoles, en los dominios portugueses, la llegada de nuevas enfermedades desconocidas para el sistema inmune de los nativos americanos, así como la misma acción colonizadora portuguesa, provocó una drástica caída demográfica entre los indígenas. A si que los colones se vieron en la necesidad de encontrar mano de obra para poder realizar los cultivos, sobre todo de palo brasil (principal cultivo durante los primeros años de la colonización y que dio nombre al país, una madera que tenía el centro de un color rojo intenso que se usaba en los tintes y con una madera muy dura que se usaba en muebles y navíos) y de azúcar después (entre 1660 y 1680 Brasil se convirtió en el mayor exportador del mundo de azúcar). Para ello descubrió que el uso de esclavos era una buena idea y a lo largo de la costa africana, poseía varias factorías donde había mucha facilidad para abastecerse de ellos (en muchos casos vendidos a los portugueses por los mismos jefes de tribus africanos que habían hecho prisioneros en incursiones militares a tribus vecinas). Así los esclavos negros empezaron a fluir con mucha facilidad a Brasil, en cantidad mucho mayor que a las posesiones españolas aunque ese es otro tema.

Las condiciones de los esclavos eran lógicamente muy malas, al punto de producirse desde el principio huidas y rebeliones. Las huidas eran tan frecuentes que se fueron formando bandeiras que eran grupos de hombres armados contratados para cazar a esclavos huidos. Los esclavos que lograban huir se refugiaban en zonas de difícil acceso y se organizaban en quilombos. Estos se organizaban con una estructura similar a la que tenían sus tribus en África y tenían un estatus mas alto los que antes de ser esclavos habían sido nobles o soldados, al los que se daba tierras y sirvientes. Los quilombos a su vez, se dividían en poblados llamados mocambos, gobernada cada una por un conjunto de jefes, quienes a su vez elegían un líder para toda la colectividad del quilombo. En estos quilombos eran frecuentes los ataques de bandeiras en busca de esclavos huidos. Sin embargo, con los años los habitantes de los quilombos tenían hijos y estos nacían sin conocer la esclavitud. Este ansia de libertad que tanto les había costado conquistar hacía que defendieran con fuerza el quilombo y que costara acabar con ellos.
El mayor de los quilombos fue el de Palmares, llamado así por las plantaciones de palmeras donde se creó. Los primeros registros del Quilombo de los Palmares son de 1580, pero el crecimiento de ese quilombo comenzó a darse cuando, debido a la unión dinástica de Portugal con los demás reinos españoles durante el reinado de Felipe II, el comercio de azúcar con los holandeses fue prohibido y éstos decidieron invadir el Nordeste brasileño, atacando Pernambuco desde 1630. Con la invasión, muchos esclavos aprovecharon para huir, mientras otros recibieron la promesa de liberación de las autoridades portuguesas en caso de luchar contra los invasores holandeses.

El quilombo se formó, en un principio, como un lugar de resistencia al invasor holandés, bajo el liderazgo de algunos ex esclavos con ciertas capacidades de liderazgo, hasta abarcar varios centenares de individuos. El Quilombo de los Palmares creció desde 1630 hasta el punto de extenderse desde el cabo de Santo Agostinho, en Pernambuco hasta el Rio São Francisco (en el actual límite del Estado de Bahía, con un área de casi 600,000 kilómetros cuadrados.

Después de la expulsión definitiva de los holandeses en 1654, los portugueses trajeron nuevos esclavos a Brasil para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar. Estos, cuando huían, se refugiaban en el Quilombo de los Palmares; a su vez, su crecimiento poblacional generó un numerosos grupo de jóvenes nacidos en el quilombo y que por tanto jamás habían conocido la esclavitud.

Los quilombolas (habitantes del quilombo) practicaban incursiones en las haciendas cercanas para liberar esclavos, de ambos sexos, que luego se refugiaban en Palmares, y también recoger armas (que serían utilizadas en la defensa de los quilombos). Así, las incursiones de los propietarios de plantaciones y de tropas portuguesas en busca de esos esclavos en el quilombo se hicieron frecuentes. Los quilombolas pudieron enfrentarse exitosamente a estos ataques gracias a su organización de lucha basada en guerrillas y en un amplio conocimiento de la escabrosa geografía del lugar, además de contar con algunas armas robadas en las haciendas.

Hacia 1670 asumió la jefatura de Palmares el famoso líder Ganga Zumba, hijo de una aristócrata de la región africana del Congo que había sido esclavizada por los portugueses en su tierra natal. Ganga Zumba no sólo rechazó los ataques portugueses sino que inclusive aumentó las incursiones de quilombolas a haciendas de colonos, como represalia. Bajo el mando de Ganga Zumba, Palmares había alcanzado su mayor población contando casi 20.000 habitantes entre negros, mestizos, algunos indios de confianza e incluso unos pocos blancos perseguidos por la autoridad colonial, llegando su territorio a abarcar su máxima extensión territorial entre el sur del actual Estado de Pernambuco y el norte de Alagoas. En esta época, la extensión del territorio y su difícil acceso para los portugueses les permitió a los ex esclavos no sólo dedicarse a la agricultura, sino inclusive a practicar la ganadería y el comercio en pequeña escala, vinculándose con otros asentamientos portugueses.

Para entonces los mocambos eran verdaderas aldeas fortificadas, con pesados muros de madera custodiados por centinelas y divididos en choupanas (cabañas) que albergaban a la población; el principal de los mocambos era Macaco, donde residía Ganga Zumba en una especie de palacio con tres esposas y numerosos servidores y administradores al igual que un monarca africano, funcionando Macaco como una "capital" oficiosa del Quilombo de Palmares.

El sobrino de Ganga Zumba, Zumbi dos Palmares (nacido tal vez en 1655 en Palmares) fue capturado aún joven por los portugueses para ser esclavo, pero más tarde, con unos 15 años de edad, Zumbi consiguió huir de nuevo y retornar al quilombo, donde rigió un mocambo denominado con su mismo nombre. Zumbi destacó tempranamente por sus dotes de liderazgo: cuando en 1675 un ataque portugués logró tomar un mocambo, Zumbi logró recuperar poco después dicha localidad con sus tropas, expulsando a los portugueses.

En 1676, el capitán portugués Fernão Carrillho lanzó una nueva ofensiva contra Palmares con cerca de 500 soldados, matando a unos doscientos quilombolas y capturando a dos hijos de Ganga Zumba, pero fracasó en su empeño de tomar el mocambo de Macaco, poblado ya por 11.000 quilombolas. En 1677, ante el fracaso de las nuevas expediciones portuguesas, Carrilho y el gobernador de Pernambuco ofrecieron un tratado de paz a los quilombolas, reconociendo la libertad de los nacidos en el quilombo y dándoles la posesión de algunas tierras poco fértiles en el valle de Cucaú (en la actual localidad pernambucana de Sirinhaém), siempre que aceptaran la autoridad del gobernador portugués.

La oferta provocó una gran división en el seno del quilombo, pues algunos quilombolas, liderados por Zumbi dos Palmares, rechazaron el ofrecimiento en tanto desconfiaban de someterse a la autoridad de los portugueses además de advertir que ello implicaba renunciar a sus costumbres típicas ya practicadas durante décadas en el quilombo. No obstante, Ganga Zumba aceptó la oferta de los portugueses para poner fin a los permanentes enfrentamientos, y se dirigió a Cucaú con numerosos seguidores, que se establecieron allí a mediados de 1678 viviendo en libertad. Esa división culminó con el envenenamiento de Ganga Zumba en 1680 por un partidario de Zumbi, y la toma del poder en Cucaú por su hermano Ganga Zona, aliado de los blancos portugueses.

Esta situación no puso fin al conflicto, y poco después de la muerte de Ganga Zumba la mayoría de los quilombolas volvió a Palmares, aceptando el liderazgo de Zumbi, en reconocimiento de su valor personal y combatividad.

Inicialmente Zumbi substituyó la táctica defensiva de guerrillas por una estrategia de ataques por sorpresa constantes a las plantaciones de caña, robando esclavos y apoderándose de armas y otros materiales que pudiesen ser útiles para la defensa del asentamiento, siendo reconocido desde 1680 como jefe único del quilombo.

Con el tiempo comenzó a desarrollarse un comercio más amplio entre quilombolas y colonos portugueses, de tal forma que estos últimos llegaron a arrendar tierras para plantar y cambiar alimentos por municiones y armas con los quilombolas. A Zumbi se le atribuye una gran inteligencia y habilidad para guiar a su pueblo, tanto en el frente de batalla como en la administración del quilombo, pero su ruptura del acuerdo de Ganga Zumba con los portugueses y su negativa a recibir mensajes de éstos causó que éstos cambiaran su táctica y dedicaran sus esfuerzos a la destrucción total del quilombo.

Después de varios ataques relativamente poco fructíferos contra el Quilombo de los Palmares, el gobernador de la Capitanía de Pernambuco, Caetano de Melo e Castro, contrató en 1693 al experimentado bandeirante paulista Domingos Jorge Velho y a su capitán Bernardo Vieira de Melo, para terminar de golpe la amenaza de los esclavos fugitivos en la región, destruyendo el quilombo. Incluso un veterano soldado como Domingos Jorge Velho tuvo grandes dificultades iniciales para vencer las tácticas de los quilombolas, más elaboradas que la de los indios contra los cuales habían luchado los bandeirantes hasta entonces. También encontró problemas para hacerse con las simpatías de los colonos y hacendados de la región, que sufrieron algunas veces el saqueo a manos de sus tropas de bandeirantes.

En enero de 1694 empezó la campaña portuguesa final contra Palmares, con una tropa formada por milicias bandeirantes mucho más experimentadas que las anteriores, además que el contacto comercial de Palmares con los establecimientos portugueses hacía cada vez menos difícil conocer detalles sobre la organización y defensas del quilombo. Tras una rápida marcha, las tropas bandeirantes atacan directamente el mocambo de Macaco, la "capital" del quilombo, y tras destruir toda resistencia de los quilombolas los bandeirantes entran en Macaco el 6 de febrero de 1694, destruyendo la localidad y matando o esclavizando a los quilombolas que pudieron hallar.

Pese al desastre, Zumbi dos Palmares logró huir de Macaco y dirigió la resistencia desde los otros mocambos, los cuales son destruidos paulatinamente por los portugueses a lo largo del año 1694. En 1695 Zumbi se ve obligado a limitar sus tácticas a la simple lucha de guerrillas en torno a algunas pequeñas comunidades, pero es traicionado por uno de sus antiguos compañeros, y muere emboscado por tropas portuguesas el 20 de noviembre de 1695. Zumbi fue decapitado y su cabeza expuesta como un trofeo en Recife.

La resistencia de los quilombolas de Palmares continuó después durante algunos años, con pequeños focos de guerrilla, pero sin alcanzar de nuevo el nivel de organización y poderío que poseía en 1694, siendo que el territorio de los quilombolas sobrevivientes se limitaba a zonas muy apartadas. En 1710, los últimos asentamientos de ex esclavos fueron tomados y destruidos completamente por tropas de colonos portugueses.

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miércoles, 17 de mayo de 2017

William Coley, precursor de la inmunoterapia

Dos medicamentos para combatir el cáncer que se basan en la inmunoterapia y que ya se comercializan, han cosechado resultados esperanzadores, lo que alienta a los científicos a seguir desarrollando el potencial del sistema inmune para combatir este mal.
Yervoy de Bristol-Myers Squibb ha sido alabado como un gran avance contra el melanoma desde su aprobación el año pasado, mientras que Provenge de Dendreon, una vacuna contra el cáncer de próstata, ha sido menos exitosa por ser una terapia de difícil administración que lleva dos años en el mercado.
Ambos son considerados precursores de un tratamiento revolucionario que podría obtener una cuota significativa del mercado global para fármacos oncológicos, alcanzando los 75 mil millones de dólares en el 2015, según IMS Health.
Decenas de nuevas vacunas de inmunoterapia y otros modificadores del sistema inmune están siendo probados para una variedad de tipos de cáncer.
Hemos entrado en una nueva era en la que las terapias inmunes pueden ser reconocidas como un componente importante del tratamiento contra el cáncer", ha expresado el doctor Glenn Dranoff, codirector del Centro de Vacunación contra el Cáncer Dana-Farber en Boston.
Entre los tratamientos esperados está una vacuna contra el cáncer de próstata de la danesa Bavarian Nordic, una vacuna contra el cáncer de pulmón de GlaxoSmithKline y una contra el melanoma de Amgen.
El concepto de usar el sistema inmunológico contra el cáncer se remonta a la década de 1890 cuando el doctor William Coley asistió apesadumbrado a la muerte de su primer paciente con sarcoma (un tipo de cáncer). Investigando sobre el tema, el cirujano estadounidense leyó algo acerca de la misteriosa curación de un paciente con el mismo tumor tras haber sufrido una infección en la piel. Buscó al tipo y descubrió con sorpresa que seguía con vida siete años después. Aquel caso le hizo pensar que el sistema defensivo que ataca a las bacterias también debía jugar un papel contra el cáncer. Esa idea, bautizada como inmunoterapia, ha sido elegida -más de un siglo después- hito médico del año por la revista Science.
Según relata Nature en un artículo dedicado a Coley y la inmunoterapia, el aventurado cirujano no tardó en probar a infectar con distintos tipos de bacterias a sus pacientes con cáncer para lograr una reacción inmune suficiente para acabar con el cáncer. Durante cuatro décadas, Coley trató a cientos de pacientes con cáncer con unas rudimentarias vacunas a base de bacterias que él mismo diseñaba (algunas, por ejemplo, las atenuaba previamente con calor para controlar la infección que les causaba a los sujetos).
Incluso para los estándares actuales, la revista subraya que sus logros eran "remarcables", con supervivencias cercanas a los 10 años, no sólo para sarcomas, sino también para tumores de ovario y riñón. "En comparación con pacientes contemporáneos, lo que hacía era incluso mejor a lo que logramos hoy en día", reconoce Charlie Starnes, investigador de la biotecnológica Amgen.
No habrá tardado el lector en preguntarse por qué han pasado 100 años para que se haya reconocido el mérito de aquel hombre, ni por qué no se usan bacterias contra el cáncer en la actualidad. Como prosigue Nature en su relato, no todos los casos de Coley tenían éxito, y no todos sus colegas eran capaces de replicar sus resultados, por lo que no tardaron en llegar técnicas mucho más estandarizadas, como la quimioterapia y la radioterapia, que pronto desplazaron del panorama a las vacunas bacterianas de Coley.

Prípiat, la ciudad fantasma

La ciudad de Prípiat era en los años 80 uno de los orgullos de la URSS. Se había creado en 1970 para alojar a los trabajadores de la central nuclear de Chernóbil. Se situaba en una zona estratégica con un terreno muy fértil, un río que la atravesaba, cerca de una autopista y con estación de tren. Esto hizo que la ciudad creciera de manera muy rápida, desde los 10.000 habitantes en el momento de su fundación a los 40.000 que tenía en el momento del accidente en 1986.
La ciudad fue construida con unos standards de calidad altos. Con grandes avenidas y jardines. Edificios culturales. Numerosas guarderías, colegios e institutos. Instalaciones deportivas, fábricas. En uno de los extremos de la ciudad, en dirección a la central nuclear, había incluso una gran área de esparcimiento para los trabajadores. Todo estaba pensado para una población muy joven. De hecho, la media de edad no superaba los 30 años. Como detalle de su diseño, se plantó un rosal por cada habitante, de tal forma que en el momento del accidente, la ciudad tenía unos 50.000 rosales.
El día 25 de abril de 1986 debió de transcurrir como un día normal. Los niños irían a la escuela y por la tarde jugarían en los numerosos parques de la ciudad. En la central nuclear, los trabajadores realizarían su jornada normal. Sin embargo, ese día, por la noche, se inició una prueba que estaba prevista para ver el nivel de seguridad de la central.
La prueba consistía en una simulación de un corte de la electricidad en la central, para comprobar si la energía de las turbinas de vapor podían general la energía suficiente para que funcionaran las bombas de refrigeración hasta que arrancaran los generadores diesel. En el proceso que siguió, se fueron encadenando varios errores y circunstancias que desembocaron en la explosión del reactor 4 de la central.
Para realizar la prueba, se debía de cortar todo el suministro eléctrico posible, pero los técnicos no querían bajarlo demasiado, porque se podía detener la reacción en cadena y provocar un fenómeno conocido como el envenenamiento de xenón. En este momento empezó la cadena de errores. Los técnicos iniciaron la disminución de la potencia del reactor insertando las barras de control, que llegó a los 30 megavatios. Al llegar a un nivel demasiado bajo de potencia, los sistemas automáticos, detendrían el reactor de forma automática. Por eso, desconectaron los mecanismos de apagado automático del reactor, entre ellos el sistema de regulación de la potencia y el sistema refrigerante de emergencia del núcleo. Además, se sacó de línea el ordenador que impedía realizar operaciones prohibidas. En conjunto, todas estas acciones, violaban el Reglamento de Seguridad Nuclear de la Unión Soviética
A 30 megavatios se inicia el envenenamiento por xenón y para evitarlo, los operadores aumentaron la potencia subiendo las barras de control, pero con el reactor a punto de apagarse, subieron manualmente demasiadas barras. El Reglamento de Seguridad obligaba a que hubiera al menos 30 barras de control abajo, y los técnicos dejaron sólo 8. En ese momento se produjo un aumento súbito de potencia que no se detectó porque los operadores habían apagado los mecanismos de control y alarma. Cuando los técnicos se dieron cuenta de la subida de potencia era demasiado tarde. Se intentó bajar de nuevo las barras de control pero estas estaban deformadas del calor y no bajaban. Las desconectaron para que cayeran por gravedad. Entonces se oyó un fuerte ruido y se formó una nube de hidrógeno que destrozó el techo de 1200 toneladas del reactor. Se produjo un incendio en la planta y se inició la emisión de productos radiactivos a la atmósfera. Era la 1:23 h de la madrugada del 26 de abril de 1986
A los pocos minutos, ya estaban de camino todos los bomberos militares asignados a la central. Cuando llegaron, las llamas se extendían por casi todo el reactor 4 y se acercaban peligrosamente al reactor 3. La actuación heroica de los bomberos en esas primeras horas, evitó que el reactor 3 también explotara, lo que podría haber extendido el fuego a los otros 2. Las consecuencias hubieran sido incalculables. La gravedad del accidente hizo que se llamara a los bomberos de Kiev para colaborar. Al mismo tiempo se movilizó al ejército que empezó a enviar ingentes cantidades de soldados. A los ingenieros de la central se les ordenó que mantuvieran los reactores en funcionamiento pero en refrigeración de emergencia. En los siguientes días, se continuó con las operaciones. Los supervivientes que trabajaban en la central cuentan escenas espantosas. Los soldados ascendían al techo del reactor y con las manos recogían el material radioactivo y lo arrojaban dentro del reactor. Se iban turnando cada 20 segundos e iban vestidos con unos trajes de plomo que no les protegían de manera adecuada de la radiación que allí había.
Cuando amaneció tras el accidente, empezaron también a llegar helicópteros que pudieron ver la magnitud de la catástrofe. Desde la altura vieron el núcleo en llamas. Como dato, al analizar estos helicópteros, que volaban a varios metros de altura, se encontró niveles de 1.800 roentgens/hora y la dosis letal es de 400. Estos helicópteros empezaron a arrojar sobre el núcleo una mezcla de arena, arcilla, plomo, dolomita y boro absorbente de neutrones, para poder apagar el fuego.
La ciudad de Prípiat estaba muy cerca de la central nuclear (de hecho la columna de humo se veía perfectamente desde la ciudad). Sin embargo, las autoridades no iniciaron la evacuación de la ciudad hasta 36 horas después. El sábado transcurrió en Prípiat prácticamente como un día normal. Por la noche ya se detectaron niveles de radiación demasiado altos en la ciudad y se decretó la evacuación para el día siguiente. El domingo por la mañana aparecieron más de 2.000 autobuses del ejército y evacuaron en 3 horas a los 50.000 habitantes de la ciudad. Sin embargo, una parte de ellos ya se habían ido antes o estaban fuera el fin de semana.
Para entonces, el secretismo con el que las autoridades soviéticas intentaban llevar el incidente era inviable. Muchos kilómetros al norte, en Suecia, aparecían partículas radiactivas en la ropa de los trabajadores de la central nuclear de Forsmark, a más de 1.000 kilómetros al norte de Chernóbil. Tras determinar que no había escapes nucleares en su central, los técnicos suecos, tras examinar la ruta del viento, determinaron que el escape debía haber sido en Ucrania. Iguales resultados encontraron en Finlandia y Alemania. La alarma saltó en toda Europa.
Las autoridades soviéticas sólo reconocieron la gravedad del accidente por boca de su Secretario General, Mijail Gorbachov, el 14 de mayo. Sólo un día antes, el 13 de mayo, se daba por terminada la emisión de material radiactivo. Al mismo tiempo, se inició la construcción de una estructura que cubriría toda la estructura de forma provisional. Se tardó 206 días en terminarla. Pese a ser provisional, aún no se ha construida otra definitiva, pese a estar anunciada desde hace años, a realizarse un flujo de dinero a la zona con ese fin, y a que la estructura provisional está muy afectada y en cualquier momento es posible un derrumbe de ésta.
Volviendo al momento del accidente, tras estudiar la situación y evaluar la posible emisión de radiación, se decidió evacuar a la población en un radio de 30 kilómetros alrededor de la central nuclear. La evacuación se inició el 2 de mayo y se completó el 6 de mayo. El perímetro se valló y hasta hoy, no ha vuelto a ser habitado. No obstante, algunas personas, entran en el perímetro para realizar labores de descontaminación y estudio científico, y algunas personas han recibido permiso de las autoridades para volver a asentarse en las zonas menos contaminadas de la zona. La ciudad de Prípiat sigue abandonada y para realojar a la población se construyó la ciudad de Slavutich.
Prípiat se encuentra como fue abandonada. Muchos edificios fueron saqueados, pero la mayoría está como aquel día. A la gente se le dijo que no hacía falta que cogieran muchas cosas porque volverían en un par de días. En los apartamentos hay muebles, ropa, juguetes de niños, etc. El agua ha entrado en los apartamentos y en ellos crecen plantas, y las pareces están muy deterioradas.

Como curiosidad, en la ciudad se pueden encontrar los símbolos comunistas. También se puede ver la rueda de la fortuna, que iba a ser el símbolo de Prípiat y que se iba a inaugurar el 1 de mayo de 1986, 5 días después del accidente y que ya no se inauguró

El hombre que evitó la 3ª Guerra Mundial

El 27 de octubre de 1962, a varios centenares de metros bajo el agua, a bordo de un submarino nuclear, la sangre fría de un hombre, Vasily Arkhipov, evitó que empezara la 3ª Guerra Mundial.
El episodio había empezado tiempo atrás. En Cuba gobernaba Fidel Castro desde el triunfo de su revolución en 1959. Desde entonces, había emprendido diversas reformas que estaban perjudicando los intereses estadounidenses en la zona. Por ejemplo la reforma agraria. Entonces, el gobierno estadounidense, empezó a llevar a cabo diversas acciones para desestabilizar el nuevo régimen, que culminaría con la invasión de la isla por medio de disidentes cubanos y mercenarios latinoamericanos entrenados por la CIA y con ayuda de aviación norteamericana.
Cuando Kennedy llega a la presidencia en 1960, hereda estos planes y en principio no se atreve a frenarlos pero se muestra dubitativo. Cuando se produce la invasión de Bahía Cochinos el 15 de abril, los diplomáticos cubanos ante la ONU denuncian la implicación de EEUU en la invasión. Ante el miedo a que la implicación de EEUU se evidencie ante el mundo, Kennedy ordena que se retire el apoyo aéreo a la invasión y cualquier apoyo militar directo a la misma. Los disidentes cubanos son dejados solos y rápidamente son derrotados por las fuerzas castristas.
Como respuesta a este fracaso, el gobierno de EEUU diseñó un proyecto a cargo de la CIA, llamado Operación Mangosta, que estaba formado por un gran número de acciones secretas con el objeto final de provocar la caída del régimen castrista, y una posible intervención militar directa de EEUU en la isla. Como Casus Belli, se intentaría provocar un suceso similar al del Maine de 1898.
La URSS detecta la creación de este plan y aprovecha la circunstancia para proponer a Castro la instalación de misiles soviéticos de medio alcance en Cuba, así como el desplazamiento de unidades militares con material artillero como tanques, defensa antiaérea, etc. De esta forma contrarestaba la instalación de misiles Júpiter estadounidenses en Turquía, que podían alcanzar territorio soviético en 15 minutos. Castro está de acuerdo pero pide que se formalice un pacto militar entre URSS y Cuba donde se especifique que un ataque a Cuba equivaldría a un ataque directo a URSS. Nikita Jrushchov opina que esto es peligroso y se mantiene en el envío de material militar. Castro pide entonces que este envío se haga de forma pública para que esto sirva como arma propagandística, pero Jrushchov, se niega a que esto se produzca antes que la instalación sea completa y operativa.
Los aviones espías detectan la instalación de las rampas de lanzamiento de misiles en suelo cubano y piden explicaciones a la URSS. Ésta utiliza la técnica del engaño y siguen ocultando la operación. Sin embargo, la envergadura de la operación era difícil de ocultar. De hecho los planes soviéticos preveían el envío de 24 plataformas de lanzamiento, 42 cohetes R-12, 45 ojivas nucleares, 42 bombarderos, un regimiento de aviones de caza que incluía a 40 Mig-21, dos divisiones de defensa antiaerea, 4 regimientos de infantería mecanizada, y otras unidades militares hasta alcanzar 47.000 soldados. Y había algo más peligroso y que a la postre fue lo que marcó el riesgo real de que empezara la guerra. 4 submarinos nucleares soviéticos fueron enviados a Cuba con la misión de evitar a los barcos enviados para bloquear la llegada a Cuba y establecer una base naval en Cuba.
En efecto, EEUU no se quedó quieto. El 22 de octubre, Kennedy se dirigió al público en un mensaje televisado, donde informaba que se establecería un cerco a la isla para impedir la llegada de material militar. Para ello se llevó a la zona barcos y aviones. Jrushchov respondió el 24 de octubre a Kennedy:
“La URSS ve el bloqueo como una agresión y no instruirá a los barcos que se desvíen”
Sin embargo, se dio la orden a los barcos que ralentizaran su velocidad para evitar el enfrentamiento directo. Al mismo tiempo, EEUU denunció ante la OEA (Organización de Estados Americanos) la maniobra soviética como un riesgo para toda América. Bajo la presión estadounidense, la OEA determina sanciones al gobierno cubano y la creación de una flota combinada de EEUU y varios estados latinoamericanos. Se crea la Task Force 137 bajo el mando del Contraalmirante John A. Tyree.
Mientras tanto, llegan a la zona del bloqueo los 4 submarinos. Los destructores americanos detectan a uno de ellos empiezan a lanzar cargas de profundidad para obligarle a emerger. El submarino, del tipo Foxtrot intenta eludir el cerco pero no puede. Intenta comunicar con Moscú para pedir instrucciones pero no puede. A bordo lleva su carga nuclear. Al salir de Moscú tenían autorización para lanzar los torpedos nucleares siempre que hubiese unanimidad entre los 3 oficiales del buque. Al mando del submarino está Vitaly Savitsky, su segundo al mando es Vasily Arkhipov, y junto a ellos está el comisario político Maslennikov. Savitsky duda y vuelve a intentar contactar con Moscú, pero es imposible. A su alrededor, las constantes explosiones de las cargas de profundidad hacen zarandearse al submarino. Llega a pensar que la guerra ya ha empezado. En su desesperación, exclama:
“Los volaremos por los aires; moriremos todos pero hundiremos todos sus barcos”
Tras esto, reúne a los otros dos oficiales para consensuar la actitud. Savitsky está decidido a lanzar los torpedos nucleares, Maslennikov también quiere lanzarlos, pero Arkhipov no está de acuerdo. Enfrentándose a ellos, les intenta convencer de que no respondan al ataque, mientras a su alrededor, el submarino tiembla y se returce por las explosiones. Finalmente, Savitsky cede y el submarino sale a la superficie y da media vuelta la espera de instrucciones de Moscú.
Pocas horas después, Kennedy y Jrushchov llegan aun acuerdo y se inicia el desmantelamiento de las rampas de lanzamiento de misiles y el retorno del material bélico a Rusia, a cambio del desmantelamiento de los misiles Júpiter de Turquía y el compromiso americano de no invadir Cuba. La crisis había pasado.
Arkhipov salvó aquel sábado al mundo. Su historia no se hizo pública hasta 2002. En un congreso celebrado en La Habana a los cuarenta años de aquel episodio, Mcnamara, basándose en documentos estadounidenses desclasificados, admitió que la guerra nuclear estuvo más cerca de lo que nadie había pensado. Thomas S. Blanton aclaró a que se refería:
“Un tipo llamado Vasili Arkhipov salvó al mundo”

El héroe había muerto tres años antes.

martes, 16 de mayo de 2017

New Hármony

La sociedad del siglo XVIII estaba cambiando muy rápidamente. Se iniciaba la Revolución Industrial. Los campos se mecanizaban y una gran masa de gente se quedaba en paro, con lo que decidían irse a vivir a las ciudades, donde la industria crecía sin parar. Sin embargo, la trama urbana no había tenido tiempo de adaptarse a esta nueva situación en la que debía dar cobijo a un número creciente de habitantes. Los barrios se hacían insalubres. La gente debía permanecer hacinada. Al mismo tiempo, la industria no era capaz de absorber a una cantidad de gente tan grande, con lo que crecía el paro. Sin embargo, en las fábricas, las jornadas de trabajo eran interminables, y el trabajo infantil estaba a la orden del día.
En estas circunstancias, se empieza a crear círculo de opinión sobre como abordar el problema, no sólo por el hecho de mejorar la vida de la gente, sino por el potencial caldo de cultivo para un estallido social que se estaba gestando. Surgen 2 corrientes de opinión: por un lado, una de ellas pretendía una mejora de las ciudades reformando las mismas para mejorar sus condiciones; la otra gran vía fue la de la reforma radical de la situación, creando nuevas unidades urbanas, autosuficientes, donde la calidad de vida fuera la guía esencial.
Uno de los principales fundadores de esta vía fue Robert Owen (1771-1858). Owen provenía de una familia humilde, pero desde los 20 años, ya dirigía una fábrica de tejidos en Mánchester, y a los 29 ya se hizo cargo de una empresa en New Lanark. Desde allí desarrolló sus estudios donde expresaba su convencimiento de que el obrero que tiene una buena calidad de vida, desarrollará un mejor trabajo. Al mismo tiempo daba mucha importancia a la educación.
Su idea se basa en una ciudad ideal, semirrural, de dimensiones reducidas, que podía ser reproducida hasta formar una federación. En 1825 compró unos terrenos en Indiana (EEUU) y fundó en ella la comunidad de New Harmony. Pretendía crear una cédula urbana autosuficiente, capaz de integrar en si misma, el trabajo y la vivienda, y mediante los servicios colectivos, abastecer las necesidades humanas. Sin embargo, el experimento fracasó y tuvo que vender el terreno en 1828.

Owen debió volver al Reino Unido y allí y entrar en el movimiento sindical, el cual fortaleció, creando el germen de lo que serían los movimientos sindicales nacionales y cooperativistas.

El misterio del mariscal Ney

Los primeros años del siglo XIX, fueron los años de la Grande Armée. Las tropas de Napoleón fueron derrotando sucesivamente a todos los ejércitos con los que se enfrentaron. Unían una lealtad inquebrantable hacia su país y hacia su emperador, una brillante estructura (entre otras cosas tenían unas potentes unidades de artillería que barría las formaciones enemigas antes de ser rematadas por la caballería y la infantería), y a su mando tenían a unos formidables oficiales, ascendidos por méritos de servicio, al frente de los cuales se situaban los mariscales de campo. En su mayoría eran militares de origen humilde, que habían ascendido por su valor y mérito mostrado en las sucesivas campañas que la joven república francesa había tenido que enfrentar desde sus inicios en 1789-1792. Gracias a esta oportunidad que les había dado la república, luchaban con valor para defenderla. Cuando llegó Napoleón, las sucesivas victorias y las promesas de gloria, hicieron que los mariscales profesaran una fe ciega hacia su emperador.
Uno de estos mariscales, posiblemente el más leal de todos, fue Michel Ney (1769-1815). Hijo de un tonelero de la región del Sarre, veterano del ejército francés, hablaba alemán perfectamente ya que su madre era alemana. En 1787 se alista en el ejército en contra de los deseos de su padre. Desde el principio se muestra como un soldado valiente y capaz, destacando ya desde las primeras campañas para la defensa de la república francesa. En 1796, ya es nombrado general de brigada.
Cuando en 1799, Napoleón da el golpe de Estado, Ney se opone, pero su mujer, amiga íntima de una de las hijas de Josefina, la mujer de Napoleón, le convence para moderarse y conocer a Napoleón. En ese encuentro, ambos hombres quedan impresionados mutuamente. Napoleón le irá encargando sucesivamente nuevas responsabilidades. Como ministro plenipotenciario para asuntos helvéticos, logra evitar un conflicto armado. Cuando Napoleón decide crear un gran ejército para invadir Gran Bretaña, pone al frente de su formación a Ney, será el nacimiento del Grande Armée. Finalmente, la invasión es suspendida tras la derrota de trafalgar porque no se podía disponer de los barcos necesarios para trasladar las tropas. El Grande Armée es trasladado para combatir en las guerras continentales, donde éste y Ney obtendrán una tras otra, numerosas victorias. En 1804, Ney es nombrado Mariscal del Imperio.
Ney es enviado junto al Grande Armée a invadir Rusia. Allí, el ejército es diezmado. Tras el incendio de Moscú por las tropas rusas para que los franceses no tengan suministros, el ejército ha de retirarse de Rusia. Ney es puesto al mando de la retaguardia, con la misión de proteger la retirada francesa. A lo largo de 40 días seguidos, Ney logra mantener el ejército unido pese a sufrir numerosas bajas. Al llegar al río Berezina, la retaguardia francesa es sorprendida por los rusos antes de que esté preparado el puente para cruzarlo. Todos los hombres de Ney huyen presas del pánico, pero Ney se queda solo para frenar a los rusos. Al verle, 12 de ellos vuelven y se quedan con él, logrando frenar a los rusos y permitir que los franceses cruzaran el puente.
Tras la derrota de Leizpig en la Batalla de las Naciones (16 de octubre de 1813), los Mariscales se reúnen y deciden obligar a Napoleón a abdicar para evitar el desastre, y rendir sus tropas a los coaligados contra Francia. Sube al trono Luis XVIII y Ney se pone a sus órdenes, sin estar muy a gusto en el nuevo régimen.
El 6 de marzo de 1815, Ney es enviado a arrestar a Napoleón, que ha desembarcado en Francia desde la isla de Elba, para retomar el mando. Según va avanzando, a Napoleón le van recibiendo entre vítores y se le van uniendo hombres. Cuando Ney llega ante Napoleón, se une a él y juntos se dirigen a París. Es el inicio de “los 100 días”. De inmediato, se vuelve a reunir una coalición contra él. Napoleón se dirige a Bélgica a enfrentarse al ejército anglo-prusiano allí reunido. En la batalla de Waterloo, Napoleón es derrotado al fracasar su brillante estrategia. Había previsto el ataque en tenaza con 2 ejércitos, pero el del general Grouchy no llega a la batalla. Además, Ney ordena atacar con su caballería antes de que Napoleón pueda barrerla con su artillería, lo cual deja atónito al propio Napoleón. Ney lanza sucesivos ataques frontales contra los ingleses que son rechazados hasta casi acabar con su caballería. Al verse derrotado, Ney grita “ !Venid y ved cómo muere un Mariscal de Francia¡ “. En la última carga, se le vio golpeando al lateral de un cañón ingles con su sable, a causa de la desesperación.
Tras la derrota y exilio de Napoleón, Ney es juzgado y condenado a muerte. Es fusilado el 20 de noviembre de 1815 en el muro trasero de los jardines de Luxemburgo.

Sin embargo, pudo ser que no fuera así. Ney tenía lazos con la masonería, esto y su prestigio como militar, que hacía que tuviera muchos simpatizantes, hizo que pudiera ser sustituido en el fusilamiento por un doble y ayudado a huir a EEUU. Se basa en la existencia de un hombre de edad similar llamado Peter Stewart Ney que vivió en EEUU y que hablaba perfectamente alemán y procedía de Francia. Durante unos años fue maestro de escuela en los estados de Carolina del norte y del sur, así como profesor del Davidson College, donde diseñó el escudo de la institución que aún hoy sigue en vigor. En una ocasión que estaba borracho, hablo de pasadas glorias militares y afirmó ser el mariscal fusilado de Napoleón. Murió en 1846 y sus últimas palabras fueron: “Bessiéres está muerto; la vieja Guardia está muerta; ahora, por favor, dejadme morir”

El misterio del emperador Maximiliano

Fernando Maximiliano José María de Habsburgo-Lorena (Viena, 1832-Santiago de Querétaro, 1867), era miembro de la casa de Habsburgo, una de las de más antiguas de Europa, y hermano menor de Francisco José, futuro emperador de Austria-Hungría. Como todos los miembros de su familia, tenía una vasta formación cultural y militar, además de poseer un gran encanto personal.
En 1857 se casa con Carlota Amalia de Bélgica, hija de Leopoldo I de Bélgica, el rey más rico de Europa. Esto le permitió, gracias a la dote de la princesa, pagar todas sus deudas e iniciar la construcción de la que sería su residencia, el castillo de Miramár, en Trieste, por entonces posesión austriaca. Es en este palacio, cuando en 1863, recibe a la delegación mexicana que le ofrece la corona de México.
México era independiente España desde 1822, pero tantos años de gobierno monárquico, habían hecho que enseguida se buscara una continuación, con la proclamación de uno de los heroes de la independencia, Agustín de Itúrbide, como el emperador Agustín I. Sin embargo, su gobierno duró poco. Las facciones liberales, apoyadas por EEUU, que no quería una monarquía tan cerca de su frontera, fueron promoviendo gobiernos republicanos, mientras el país se sumía en una ruina cada vez mayor. Sin embargo, las fuerzas conservadoras, mantenían gran poder, y buscaban una oportunidad para volver al poder e instaurar la monarquía. La oportunidad se presentó durante el gobierno de Benito Juarez (1858-1862), ya que EEUU se encontraba sumido en su guerra de Secesión y no podía apoyar al gobierno de Juarez. Las fuerzas conservadoras con sus ejército privados, junto al apoyo del ejército francés que envió Napoleón III, arrinconaron y derrotaon al ejército de Juarez. Es entonces cuando se ofrece la corona a Maximiliano, apoyado por los consevadores que buscan recuperar sus beneficios, y los franceses que buscan crear un estado satélite de Francia. Sin embargo, Maximiliano defraudará a unos y a otros.
Maximiliano lleva a cabo un gobierno buscando modernizar el país, beneficiar a las clases pobres, y consolidar sus independencia política respecto a Francia. Poco a poco se van alejando de él, los conservadores y los franceses, que deben evacuar sus tropas a causa de problemas internos en Europa. Mucha gente aconseja a Maximiliano que abdique y vuelva a Austria, pero el se niega a abandonar a su pueblo. En EEUU, la guerra a terminado y pueden volver a apoyar a Juarez. Con un ejército muy superior, acorrala a los restos del ejército imperial en Querétaro. Allí es sometido a un juicio militar y es condenado a morir fusilado junto a sus dos generales más fieles miramón y Mejía. Todas las cortes europeas piden que sea perdonado pero Juarez no lo acepta. El 19 de julio de 1867, es fusilado junto a sus generales en el Cerro de las Campanas de la ciudad de Querétaro ... Aquí empieza la leyenda
Cuatro años después, ya se tiene constancia de la donación de un personaje llamado Justo Armas de un dinero para las fiestas patronales de El Salvador. Si este personaje era Maximiliano, dado que Justo Armas murió en 1937, Maximiliano habría muerto con 105 años, lo que es un argumento en contra. Sin embargo, numerosos datos parecen dar credibilidad a esto. Parece ser que llegó a El Salvador descalzo (según dijo para cumplir una promesa por haberse salvado de la muerte en una ocasión). Al poco de llegar a El Salvador, fue acogido por las mejores familias de la zona. Daba clases de protocolo y regentaba un negocio de catering y restauración. La vajilla que usaba era de porcelana de Sevres, los muebles que tenía eran del estilo de la casa real de Habsburgo. Hablaba perfectamente varios idiomas. De hecho, cuando unos años después, una delegación austriaca visitó El Salvador, y se entrevistó con Justo Armas, declararon que éste hablaba un alemás propio de la realeza.

El mito es aún mayor porque Justo Armás se negó a decir su verdadera identidad, y porque cuando el cadaver de Maximiliano fue llevado a su madre, en Austria, ésta no reconoció el cadaver de su hijo. Además, tanto Maximiliano como Benito Juarez eran masones, y la masonería internacional también pidieron a este, que perdonara a Maximiliano. La investigación sigue abierta y el arquitecto salvadoreno Rolando Déneke, tras varios años de investigaciones continúa sosteniendo que el hecho de que Justo Armas fuera en realidad el emperador Maximiliano, es cierto.

El Batallón de los Gigantes Prusianos

En 1675 el rey de Prusia Federico Guillermo I creó el regimiento más alto de todos los tiempos, que fue conocido como los “Gigantes de Potsdam”, una unidad del ejército prusiano al que sólo podían ingresar los soldados de más de 1,88 metros de estatura, una media altísima para los estándares actuales y mucho más para los del siglo XVII. El propio rey de Prusia, Federico, medía 1,60 metros, lo que tal vez explique su obsesión por rodearse de un batallón de gigantes que, por cierto, jamás entró en combate en sus 130 años de existencia.
Una fuerza de combate formada por gigantes probablemente no sea más eficaz en un campo de batalla pero probablemente intimide bastante al enemigo en el fragor de la lucha. El “pívot” de este cuerpo que llegó a tener 3.200 soldados era el irlandés James Kirkland, de 2,17 metros, cuatro centímetros más de los que ostenta la rutilante estrella Pau Gasol.
Los esfuerzos de Federico I por reclutar gigantes de toda Europa para su batallón alcanzaron límites inauditos. Como si se tratara de un ojeador de la NBA, el monarca prusiano “fichó” a los soldados más altos de los ejércitos extranjeros, desde los rusos de Pedro el Grande hasta los del Sultán del Imperio Otomano.
Cuando no lograba sus objetivos por las buenas (por ejemplo, concediendo ayudas a los terratenientes para que cedieran sus trabajadores de más estatura al Ejército), su alteza (es un decir) real lo hacía por las malas: los agentes del rey secuestraron monjes, taberneros y campesinos de gran estatura de todo el continente y en una ocasión incluso intentaron hacer lo propio con un diplomático austríaco.
En su obstinación por disponer del Dream Team de Europa incluso obligó a que mujeres de elevada estatura se casaran con los gigantes del reino para que engendraran más soldadesca para su batallón. Asimismo, los profesores tenían encomendada la misión de echar el ojo a los alumnos más gansos para enviárselos por vía de urgencia a su exigente monarca. Una vez que llegaban a los cuarteles, el rey incluso dispuso de unas cámaras de experimentación en las que los soldados eran estirados para aumentar su estatura.
Por si queda alguna duda por la querencia de Federico por esos hombretones enfundados en su casaca escarlata, he aquí una confesión que hizo al embajador francés: “Haría caso omiso a la mujer más bella del mundo, pero los soldados altos… son mi perdición”.
Pero, claro, ¿quién en su sano juicio pondría en peligro tan querido juguete? El rey Federico jamás arriesgó a los Gigantes de Potsdam en batalla alguna. Se rumorea incluso que muchos de sus maromos eran incluso incapaces de guerrear por culpa precisamente de su gigantismo.

El heredero de Federico, Federico el Grande (valga la redundancia y la paradoja) no compartía el entusiasmo de su padre por los soldados gigantes, de modo que desbarató el regimiento y sus soldados fueron integrados en otras unidades del Ejército Prusiano, dejando sólo una undad, que se pasó a denominar, "Batallón de Granaderos de la Guardia Real No. 6". El batallón gigantesco fue definitivamente disuelto en 1806, tras la derrota de Prusia frente a las tropas de Napoleón, pequeñitos pero matones, como su paladín.