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miércoles, 17 de mayo de 2017

Parque Quinta de los Molinos

Situado en el barrio del Salvador, en el distrito de San Blás, el Parque de la Quinta de los Molinos, es uno de los lugares menos conocidos de Madrid, siendo un lugar ideal para pasar el día. Su entrada principal está en la calle Alcalá, en el número 527-531, estando la estación de metro de Suances al lado.
Vista aerea
La finca perteneció al Conde de Torrearias hasta 1920, cuando paso a manos de César Cort Botí, profesor de Urbanismo en la Escuela de Arquitectura de Madrid. Éste fue ampliando la finca hasta llegar a las 28.6 hectáreas, e intentó, darle al parque una imagen de finca de estilo mediterráneo, ya que él era de Alicante, plantando almendros y olivos y construyendo además molinos y estanques. Al morir, en 1978, sus herederos llegaron a un acuerdo con el Ayuntamiento por el que cedían a éste tres cuartas partes de la finca para uso público, mientras el resto pasaba a ser de uso residencial. En 1997, fue declarado Parque Histórico.
Tunel
Tras la entrada principal, tenemos el camino más importante de los que recorren el parque. A uno y otro lado, veremos una gran abundancia de árboles como pinos, cedros, olivos, cipreses, eucaliptos, plátanos y, sobre todo, almendros, que es el árbol más abundante.
Después de recorrer unos 600 metros por el anterior camino, pasaremos por debajo de un túnel muy corto que puede servirnos para orientarnos ya que éste divide la zona más forestal, que es la que acabamos de atravesar para llegar hasta aquí desde la puerta principal, de la zona que reúne la mayoría de las construcciones y obras hidráulicas.
Primera fuente
Una vez cruzado el túnel, podemos escoger entre seguir de frente hasta llegar a la zona de servicio del parque, torcer a la derecha para llegar a la zona de palacio, o ir hacia la izquierda. Si elegimos esta última opción, tras pasar la zona de servicio encontraremos a la derecha del camino una fuente, la primera de las varias que podemos contemplar en el recinto. Y enfrente de ésta, hay un camino que, a su izquierda, medio escondida entre la vegetación, tiene otra fuente, llamada de Bambú.
Si no tomamos el camino de la fuente de bambú y continuamos unos 100 metros por el mismo donde teníamos la primera fuente, llegaremos a una gruta.
Lago
Cerca de allí, llegamos al lago. Podemos sentarnos a su alrededor y, mientras lo contemplamos, olvidarnos del estrés de la vida diaria, o podemos seguir el camino de la derecha, hasta llegar a los Estanques Gemelos.
Si lo bordeamos y no tomamos el camino señalado anteriormente, llegaremos a éste escondido rincón formado por un pequeño estanque al que abastece una fuentecilla, ocultos ambos entre matorrales y flores.
Al llegar aquí, observaremos dos estanques gemelos de formas rectangulares situados a la izquierda y la derecha del camino. Un camino que, tras subir una escalera, nos lleva a la zona del Invernadero y de la Casa del Reloj. Pero antes de avanzar, habremos pasado al lado de otra fuente situada a nuestra izquierda, según subimos por la escalera.
Invernadero
La blanca imagen del viejo invernadero construido en tiempos del anterior propietario, no debe de engañarnos: hoy sólo es un cuidado armazón de hierros, ya totalmente privado de los cristales que le hacían cumplir con la función para la que fue levantado.
La Casa del Reloj se construyó como casa de verano de la familia Cort, habiendo sido rehabilitada recientemente
Las aguas con que se regaban los jardines procedían antiguamente de dos pozos y de dos pequeños manantiales o arroyuelos: el de Trancos, al Norte, y el de la Quinta, al Sur. Ambos estaban situados en un nivel inferior al de los terrenos que había que regar.
Casa del reloj
Por ello, César Corp decidió utilizar los llamados aeromotores, más conocidos como molinos de viento. En el parque encontramos dos. Uno de ellos es el que vemos aquí, el Molino de la Casa del Reloj, situado al lado de ésta.
Situada en la parte trasera de la Casa del Reloj, encontramos la fuente principal del Palacio. Al igual que el resto de elementos ornamentales del parque, se puede considerar un ejemplo de construcción Art Decó en Madrid. En ella, dos surtidores emanan agua que cae directamente a un primer estanque, del que pasa a otro en forma rectangular a través de un pequeño canal.
Palacete
Cuando hacia el año 1925 el arquitecto César Corp compra la finca, construye el palacete que encontramos a continuación y que vemos en la fotografía, además de los jardines que hoy día conocemos. Su arquitectura es de estilo racionalista, inspirado en la Escuela de Secesión de Viena. Especial atención merece la torre que remata el edificio, formada por cuerpos cúbicos superpuestos formando una pirámide.
Al conjunto forestal de la Quinta, hay que unir también una pequeña rosaleda que podemos ver justo frente al Palacio. Por un lado, está formada por varios arcos en los que las rosas se van enredando, formado una especie de camino hacia el Molino de la Rosaleda. Por otro lado, pequeños parterres rectangulares se unen a este conjunto formando este recogido jardín.
Gruta
El segundo molino lo encontramos al lado de la Rosaleda del Palacio. El año 2009, el Ayuntamiento de Madrid, en colaboración con la Obra Social Caja Madrid, acometió la restauración de ambos molinos. Para ello, se pintaron, se repusieron las piezas que faltaban y se recuperó su aspecto original.
Ahora, los molinos han recobrado su funcionamiento, pero esta vez con una función educativa.
El anterior molino, de energía eólica, llevaba el agua a éste depósito de presión para su posterior distribución a las casas de la Quinta.
Una vez pasado el Molino de la Rosaleda y el Depósito de Presión, giramos a la izquierda sin desviarnos demasiado de la zona. A menos de 100 metros, veremos un gran espacio abierto. Se trata de un campo de juego con un suelo central de césped. Alrededor de esta singular pista de tenis, hay un par de gradas de pequeñas dimensiones. Todo ello forma un conjunto que nos recuerda a los antiguos anfiteatros griegos. En la actualidad, este espacio es muy frecuentado por familias, niños que van a jugar allí con sus mascotas, o lugar donde hacer un pequeño picnic al sol de primavera.
Si abandonamos la Pista de Tenis y tomamos dirección Sur hacia la entrada principal, pasaremos por otra fuente, donde podremos descansar en alguno de los bancos situados a ambos lados de ella.

Puentes de Europa

“Está bien conservar los lugares, pero todavía es mejor crearlos”. El planteamiento de André Malraux cobra vigencia en un momento donde las obras de ingeniería, y en concreto los puentes, suscitan polémica en la sociedad: ¿debe primar el respeto por el medio ambiente o la funcionalidad del diseño? En uno de los polos de la controversia, los ecologistas radicales consideran negativo cualquier cambio que provoque la mínima modificación del entorno y, con esa actitud, niegan cualquier posibilidad de ingeniería.
Firth of Forth
Si bien es cierto que hay lugares donde no se debe alterar el paisaje, hay muchos otros donde la construcción lo enriquece. Basta recordar el paso del ferrocarril Firth of Forth, en Escocia, que añadió un valor arquitectónico al entorno, o el Golden Gate de la bahía de San Francisco (el mayor puente del mundo durante muchos años), convertido en símbolo de esta ciudad.
Actualmente, el Gran Belt, en Dinamarca, no cobra protagonismo sólo por su puente colgante de una luz (distancia entre los apoyos) de 1.624 metros, si no también por el valor histórico de unir Suecia con Dinamarca.
Gran Belt, Dinamarca
Los puentes surgieron en su día con un fin tan simple como dar paso sobre un río, pero son objetos sumamente complejos. Los problemas y dificultades que plantea hacer un camino sobre las aguas han dado lugar a la enorme variedad de formas, estructuras y materiales que los han caracterizado. De los puentes creados de madera, quedan hoy pocos. Sobre todo en regiones con tradición de buenos carpinteros como los Alpes y Estados Unidos. Son los puentes cubiertos, clásicos de los paisajes alpinos. Una de las principales causas de su desaparición masiva es que eran considerados de segunda clase. Se construían con carácter provisional.
Los más familiares y cercanos a nosotros son los de piedra. Evocadores del clásico paisaje romántico, son numerosos los gravados de los siglos XVIII y XIx que los usan como reflejo en su afán de retratar la humanización de la naturaleza.
Puente del Pilar de Zaragoza
Al margen de su imagen bucólica, el uso de este nuevo material por parte de los romanos marcó una etapa en la historia: “aquella en la que los hombres empiezan a mirar por la inmortalidad de sus nombres”, según palabras de Andrea Palladio, arquitecto del siglo XVI. En muchos casos la gloria de sus constructores está consagrada con creces. De hecho es común que en muchas ciudades ha sido necesario limitar la carga de los nuevos puentes de hierro y la carga pesada ha tenido que volver de nuevo a transitar por losa antiguos puentes de piedra, como el caso de Zaragoza, con su puente de hierro de El Pilar.
Pero no todos los puentes de piedra son de los romanos. De hecho su número es muy inferior al atribuido. Aunque en toda la extensión del imperio se construyeron muchos puentes de piedra, hoy en día quedan muy poco originales en pie.
La mayoría de ellos han sufrido reconstrucciones o modificaciones por diferentes causas: el deterioro por el paso del tiempo, el frio, la acción del río, adaptaciones necesarias para el tráfico, las guerras, etc. La tendencia a considerar romana cualquier obra de la que no hubiera datos en contra, ha llevado a la paradoja de incluir en esta categoría puentes hasta del siglo XVIII.
En cuanto a si diseño, lo habitual es que estén formados por arcos, pero también se han usado la arquitectura adintelada: consiste en la colocación de una serie de piedras apoyadas en el lecho del río de tal manera que sobresalgan del agua; encima de ellas se disponen unos dinteles de piedra. Los mayores puentes de este tipo se erigieron en China, con longitudes de más de dos kilómetros y luces de once metros, lo que requería dinteles de un peso extraordinario.
El uso de la piedra se prolongó hasta el siglo XX, al que pertenecen numerosos viaductos de los primeros ferrocarriles europeos.
Coalbrookdale Bridge
La antigüedad otorga fama a los puentes, pero también las nuevas técnicas los acercan a la gente. Así ocurrió con el Coalbrookdale sobre el río Severn, en Inglaterra, a finales del siglo XVIII, revolucionario por el ser el primero metálico. El desarrollo que se experimenta a partir de este hito no sólo se debe a la aparición de los nuevos materiales (hierro y hormigón) sino al conocimiento del comportamiento resistente de las estructuras. De esta forma, la ingeniería de los puentes empezó a tener una base científica. Pero el periodo más brillante llegaría en el siglo XIX. Desde el citado de Coalbrookdale, con un arco de 30 metros de luz, construido en 1779, hasta el escocés de Firth of Forth, de 521 metros de 1890, transcurrieron 111 años. En ese tiempo se desarrollaron todas las estructuras de los puentes modernos, salvo los atirantados (llamados así por estar construidos por tirantes rectos que junto con las torres soportan el tablero). Los primeros puentes metálicos tenían una particularidad: eran de fundición, y todas sus piezas se hacían en molde. Los arcos del ingeniero inglés Thomas Telford, máximo representante de los orígenes de las nuevas técnicas, son de hierro, igual que las cadenas de los primeros puentes colgantes.
Poco tiempo después empezó a usarse el hierro forjado, que se consiguió laminando el hierro. De esta manera se obtuvieron las chapas y los perfiles que conformaron las estructuras metálicas de la segunda mitad del siglo XIX.
Puente de Dom Luis I en Oporto
Es la época de los grandes viaductos metálicos del ferrocarril. Dos buenos ejemplos son los puentes de la ciudad de Oporto sobre el río Duero. También pertenecen a este periodo los impresionantes viaductos con vigas en celosía de que aún se conservan muchos en los ferrocarriles europeos y americanos. Entre ellos se puede destacar los que fueron construidos en el Macizo Central Francés; varios de ellos son proyectos del arquitecto Gustave Eiffel.
Al final del siglo, se construyeron los primeros puentes de acero, que, además, son los más grandes del mundo hasta ese momento y los que alcanzaron la fama: el ya citado de Firth of Forth, en Escocia, y el colgante de Brooklin de 1883, en Nueva York, de 468 metros de luz y uno de los símbolos de la ciudad.
Puente de Brooklin
Los puentes de hormigón armado se iniciaron en el siglo XIX, pero su gran desarrollo se produjo a principios del siglo XX. Ingenieros como Hennebique y Robert Maillart hicieron que rápidamente este nuevo material se extendiera por todo el mundo. No obstante, a pesar de este éxito, los grandes puentes siguieron siendo metálicos.
Hay una edad de oro de los puentes americanos que trascendió al resto del mundo. Llegó con los populares puentes colgantes de la primera mitad del siglo XX. Un matiz del mito envuelve a George Washington, en Nueva York, y al Golden Gate de San Francisco.
Akashi Kaykio
Los europeos superan los grandes puentes americanos durante la segunda mitad del siglo XX con el Humber, en Inglaterra, el más grande del mundo durante varios años; o el Gran Belt, uno de los más grandes hoy en día, superado por el Akashi Kaykio en Japón, con casi dos kilómetros de luz. La última novedad se ha iniciado en Europa con los puentes atirantados. Hoy, estas estructuras son, tras las colgantes, las primeras en luz, como la de Normandía y la de Tatara, en Japón, que superan los 800 metros de luz.

martes, 16 de mayo de 2017

Las piedras de Carnac

En torno al año 4.000 antes de Cristo, en pleno Neolítico, empiezan a construirse en varias zonas de Europa, una serie de grandes estructuras de piedra, cuya función y significado, no está claro en todos los casos aún hoy.
En algunos casos se trataba de tumbas formadas por lajas de piedra verticales con una cubierta horizontal, llamada dólmenes. En otros casos se trataba de estructuras circulares en algunos casos muy grandes, cono en el caso de Stonehenge, cuya función astronómica parece estar hoy en día, fuera de toda duda.
Otro tipo de construcción megalítica serían las alineaciones de piedras. Este es el tipo de construcción de las piedras de Carnac. Carnac es una localidad francesa de la zona de la Bretaña. En este lugar, nuestros antepasados realizaron una formidable obra formada en su día por 10.000 piedras, o menhires, de los que hoy quedan apenas unos 3.000.
Las piedras de Carnac se localizan en 4 formaciones: Le Menéc, Kermario, Kerlescan y Le Petit Menec. La formación de Le Menec, que empieza junto a la aldea del mismo nombre, consta de 1099 piedras colocadas en 11 filas, colocadas por orden de altura, desde los 3,7 m de las más altas, a los 90 cm de las más bajas. Se despliegan en una curva ligeramente curvada. Las piedras de Kermario son aún mayores, llegando a los 7 m y disminuyendo de tamaño a lo largo de sus 1.300 m de recorrido. Las otras formaciones son menores aunque no dejan de ser curiosas. En el caso de Kerlescan, su formación es cuadrada.
Desde hace varios siglos se ha intentado dar una explicación a su formación. En la época medieval, se pensaba que las piedras eran soldados romanos que habían sido petrificados por Dios para proteger a San Cornelio, patrón de la zona de Carnac, cuando estos se dirigían a capturarle. Otros mitos bretones aseguran que las piedras se desplazan por la noche hacia el mar para bañarse o beber. También se le atribuyeron poderes curativos, protectores, fertilizantes, etc.
Explicaciones más modernas no dejan de ser sorprendentes, como la de Jerome Penhouet que propuso, en 1826, que los cuatro alineamientos eran parte del cuerpo de una enorme serpiente que se desplazaba sobre el terreno bretón. También en el siglo XIX se sugirió que se trataba de lugares dedicados al culto solar y lunar, mientras otros autores pensaban que eran avenidas que conducían a los templos hoy desaparecidos. Un poco más adelante, ya a principios del siglo XX, Hans Hirmenech propuso que las filas de menhires eran las tumbas de soldados de la Atlántida que habían muerto durante la guerra de Troya. Asimismo, James Fergusson decía que la erección de estos monumentos debe conmemorar alguna gran batalla que tuvo lugar en esta llanura en tiempos remotos. Otros estudiosos de Carnac fueron más allá y propusieron que se trataba de verdaderas tumbas y creyeron encontrar apoyo para este razonamiento en el significado de los nombres de algunos lugares: en bretón, un idioma de origen celta, Kermario quiere decir "ciudad de los muertos" (pero no tuvieron en cuenta que los menhires son muy anteriores a la aparición de los celtas en esta región)
Las explicaciones más modernas, intentan dar una explicación basada en una función astronómica, como por otro lado, parece ser que era también la función de otras formaciones parecidas, como la de Stonehenge. El primero en aludir a la función astronómica de Carnac fue André Cambry, quién sostuvo que las piedras de Carnac se refieren a las estrellas, los planetas y el zodíaco. Autores posteriores retomaron la idea y, en 1970, el ingeniero inglés Alexander Thom , basándose en los estudios de Gerald Hawkins sobre Stonehenge, desarrolló una teoría sobre las formaciones de Carnac. Según Thom, el gran menhir caído de Locmariaquer era el centro de un inmenso observatorio astronómico apto para predecir eclipses. Sus mediciones indican que desde el gigantesco menhir era posible observar las ocho posiciones extremas de la Luna. También propuso que los alineamientos de Carnac eran calculadoras solares, utilizadas para corregir las irregularidades observadas en los movimientos de la Luna. El inmenso menhir caído de Locmariaquer, conocido como Er Grab (la Piedra de las Hadas), medía más de 20 metros de alto y se cree que estaba en combinación con menhires hoy desaparecidos.



Ambientadores naturales

Para conseguir que nuestra casa tenga un aroma agradable, podemos recurrir a ambientadores químicos, como los que tenemos en los supermercados. Su aroma puede ser muy bueno, pero hay que tener cuidado, pues las sustancias que desprenden pueden llegar a ser pejudiciales. Varios estudios como los realizados por la OCU (Organización de Consumidores y usuarios), o la BEUC (Asociación Europea de Consumidores), arrojan datos que pueden llegar a plantearnos lo adecuado de su uso. Según Jim Murray, director de BEUC, “Al contrario de lo que se nos hace creer, los ambientadores y perfumes para el hogar no purifican el aire, sino que lo contaminan al emitir sustancias claramente tóxicas”. Igualmente mantiene en su declaración que “los ambientadores pueden representar un riesgo real para la salud, particularmente de los grupos más vulnerables, como las mujeres embarazadas, los niños y las personas asmáticas”.
De todos los ambientadores testados, los más peligrosos son los que funcionan por combustión, como las velas y el incienso, seguidos de los difusores eléctricos, indica el estudio.
Para combatir los olores desagradables, BEUC aconseja optar por una ventilación adecuada, el uso de flores y frutas naturales y el bicarbonato.
Utilizar ambientadores naturales es una excelente alternativa para aromatizar el hogar porque puede resultar más económico, no contienen componentes tóxicos y son más respetuosos con el medio ambiente.
No hay nada mejor que llegar a casa y que tenga un aroma agradable. Especialmente si es una casa en la que se fuma o viven mascotas.
El bicarbonato es un absorbe olores magnífico y el aceite esencial te da la fragancia deseada y te aporta los beneficios de la planta. Por ejemplo la lavanda es ideal para dar más tranquilidad al ambiente y el limón para darle un toque más frescor.
A continuación, se describen una serie de técnicas baratas y fáciles de realizar estos ambientadores:
1.-Un ambientador natural en spray fácil y barato:
·         Agua
·         Bicarbonato sódico
·         Aceite esencial
·         Un pulverizador
Mezclar el agua en un recipiente junto con las dos cucharadas de bicarbonato. La cantidad de agua dependerá de la medida de tu pulverizador o envase donde vayas a ponerlo.
Agitar la mezcla para que ambos elementos queden bien combinados.
A continuación, añadir a la mezcla unas gotas de la esencia que más te guste para que adquiera esa fragancia.
Tapar el pulverizador o envase y remover bien de nuevo para que la esencia se incorpore a la mezcla.
 2.- Ambientador en seco:
·         Bicarbonáto de sódio,
·         Aceites esenciales
·         Un tarro con tapa.
Mezclar en un tarro de vidrio el bicarbonato junto con unas gotas de aceite esencial , el que más te guste.
Agujerear la tapa para que el olor salga a la superficie.
Es recombendable renovar la mezcla pasados unos 2 meses.
 3.- Ambientadores con gel :
Puedes elegir el aroma y el color para decorar cualquier parte de nuestra casa.
·         2 tazas de agua destilada
·         Aceite esencial de tu fragancia preferida
·         4 paquetes de gelatina sin sabor
·         Frasco de vidrio
·         Colorante (ej. curcuma para tonalidad anaranjada)
Hervir una de las tazas de agua destilada y añadirle la gelatina sin sabor hasta que esté completamente disuelta.
Cuando esté lista, retirarla del fuego y añadidle la taza restante. En ella echar entre 10 y 20 gotas de aceite esencial de la fragancia que hayáis elegido y posteriormente el colorante.
Llenar el frasco de vidrio con la mezcla y esperad a que seque.
Para que quede más decorativo elegid frascos originales.
 4.- Hierbas aromáticas y flores secas.
Se trata de guardar en un tarro hermético las hierbas aromáticas y flores secas durante tres o cuatro días. Habrá que remover la mezcla durante ese tiempo. Tras ese periodo, se le añaden unas gotas de la esencia escogida y se guarda en el tarro otro mes más removiendo de vez en cuando. Pasado ese espacio de tiempo se obtiene un ambientador muy intenso que se puede conservar en el mismo tarro.
 5.- Bolsitas de tela perfumadas.
Las rellenamos con las especies que más nos gusten como la lavanda, el limón, el romero, canela en rama, clavo, etc. La ventaja es que podremos colocarlas en cualquier rincón de la casa, o en el interior de los armarios sin que se vean y su aroma aguantará mucho más tiempo que el de los ambientadores que se compran en las tiendas.
Otra manera de rellenar estas bolsitas es con jabones con olor. Si los hacemos escamas conseguiremos que el aroma se expanda y deje un olor muy agradable en toda la casa.
 6.- El incienso
Es una opción igual de eficaz e incluso más duradera que los ambientadores tradicionales. Existe cada vez una gama más amplia de aromas, y se comercializa en forma de conos y varillas. No obstante, a algunas personas les desagrada el humo que inunda toda la estancia al quemar incienso, y las autoridades sanitarias advierten de que algunas marcas de incienso contienen unos elementos que al ser inhalados pueden resultar dañinos para la salud.
 7.- Velas perfumadas.
La desventaja de éstas es que las que se comercializan hoy en día están hechas de parafina, un derivado del petróleo que desprende un desagradable humo al apagar la llama. Por ello, una opción más natural es realizar velas en casa derritiendo cera de abeja al baño maría, añadiéndole gotas del aceite esencial preferido, introduciendo una mecha y dándole la forma deseada utilizando moldes. Si queremos que tenga un aroma especial, podemos usar la canela. Es muy sencillo, solo tenemos que atar las barras de canela con una cinta a una vela encendida, así de fácil. Ten cuidado de no dejar la vela encendida sin vigilancia!
 8.- Las esencias.
Colocar en la parte superior de un esenciario unas gotas de la esencia elegida, y en la parte inferior una vela que calentará el líquido para que desprenda olor.
 9.- Las plantas aromáticas

Como la menta, lavanda, hierbabuena y albahaca son otra opción muy asequible y natural.

jueves, 11 de mayo de 2017

Cambados

En el corazón de la Rias Baixas gallegas, en Pontevedra, se encuentra la comarca del Salnés. En el corazón de la comarca se encuentra Cambados, lugar de encuentro entre la tierra y el mar, entre el caminante y el marinero.
El Cambados de hoy es la unión de tres antiguas villas señoriales, Fefiñáns, Cambados y San Tomé do Mar. Merece una detenida visita para contemplar los pazos y casas señoriales de Fefiñáns, las bellas calles y plazas de Cambados y el sabor marinero de San Tomé do Mar.
Declarada Bien de Interés Cultural en 2001, la villa recibe multitud de visitantes debido a su gran oferta de ocio y cultura asi como de eventos en plena naturaleza.
Pero es en verano cuando esa oferta se incrementa con las fiestas patronales, actividades acuáticas y marítimas, senderismo y eventos culturales como la romería de San Benito y las jornadas gastronómicas del Albariño o la exaltación de la vieira, siempre sin olvidar la Festa do Albariño de la que hablaremos más adelante.
Cambadeses ilustres
Cambadeses ilustres fueron Ramón Cabanilles, poeta conocido como el Poeta da Raza así como escultores de la talla de Francisco Asorey o Francisco Leiro, éste último, autor de la escultura que se exhibe en la Plaza de Alfredo Brañas del dios romano Baco.
También vivieronen la villa grandes escritores como Ramón del Valle-Inclán, Emilia Pardo Bazán o Alfredo Brañas, regionalista.
Cambados y el vino
Uno de los principales dinamizadores de su economía ha sido el sector vitivinícola que ha su vez a hecho que a Cambados se la conozca con la capital del Albariño o la cuna del Albariño, uno de los mejores vinos blancos del mundo o "príncipe dourado dos viños" como lo denominó el escritor Alvaro Cunqueiro, haciendo además a la villa punto de partida de la Ruta de los Vinos, que acoge 22 bodegas con Denominación de Origen Rias Baixas.
Cambados y su fiesta
Cada primer fin de semana de agosto y desde 1953, se celebra la Festa do Albariño, decalarada Bien de Interés Turístico Nacional. En este evento se dan cita los mejores vinos de la tierra para que todo aquel que quiera pueda disfrutarde ellos, además de conciertos de grupos nacionales e internacionales, cine al aire libre, pavitren para los mas pequeños y muchísimos actos culturales, por lo que la población en estas fechas se quintuplica y se recomienda reservar alojamiento con tiempo.
Gastronomía cambadesa
La gastronomía de la villa es una de las mejoresde Galicia, combinando su ya comentado vino con los mejores productos del mar como la vieira, el centollo, la nécora, la navaja, la almeja, el mejillón o el pulpo y los mejoresproductos de su huerta. Plato típico gallego que el visitante debe degustar es la empanada de pulpo, mejillón, carne, berberecho o bacalao.
Cambados y el mar
En su entorno hay numerosas playas, rocosas, otras de fina arena, boscosas, etc. La gran mayoría de sus arenales tienen bandera azul, disponiendo de todos los servicios como WC, puesto de socorro, parking, etc. Destaca la playa de A Lanzada, abierta al mar con fina arena y muy extensa, seguida por pequeñas playas con las mismas características como la de Major. No por ello menos importantes son las playas de la peníndula de O Grove, donde en la zona de San Vicente do Mar encontramos la playa de Area Grande y pequeñas calas aledañas donde poder ver algun que otro centollo o pulpo al disfrutar de un rato de buceo con snorkel. Pero seria imperdonable no mencionar el Parque Nacional de la Islas Atlánticas, formado por las Islas Cíes con la majestuosa playa de Rodas, las isla de Ons y la de Sálvora, donde se puede disfrutar de la montaña y el senderismo y playas virgenes.
Area Grande en O Grove , A Lanzada y el Parque Nacional de las Islas Atlánticas (abajo).
http://lapausadelcafe.es/onewebstatic/bbfd7b49dc.gifNo hay que perderse
Pazo y Palacio de Fefiñans:
Posee una clara influencia de la arquitectura italiana. En 20112 fue declarado Bien de Interés Cultural.comenzó su construcion en el siglo XVI y finalizo en el XVII.

Iglesia de San Benito:
Antiguo templo románico remodelado en el siglo XV y modificado en el XVII. Destacan sus campanarios barrocos y su interior gótico.

Torre de San Tomé:
El descubrimiento del sepulcro del apóstol Santiago, provocóque se crearantorres vigia como esta para defender la ría de Arousa de los ataquesde normandos y vikingos.

Pazo Montesacro y Capilla de Valvanera:
De estilo barroco, fue construido en el siglo XVIII por los marqueses de Montesacro destacando en su fachadael escudo de armas de los Zárate y Murga. La capilla esta adosada al Pazo y hoy en dia se venera a la virgen, siendo una tradición riojana traida por los marqueses.

Ruinas de Santa Mariña:
En las proximidades del monte A Pastora se encuentran los restos de esta antigua iglesia parroquial de Santa Mariña, patrona de la villa. Construida en el siglo XII, es de estilo gótico marino y consta de uan sola nave central de cuatro arcos, cinco capillas,sacristía y capilla mayor. Segun el escritor Álvaro Cunqueiro "el más melancólico camposanto del mundo".
Donde dormir

HOTEL BODEGÓN O LAGAR**
C/ Pontevedra, 14. Telf.: (+34) 986 520 807
www.hotelolagar.com. info@hotelolagar.com

PENSIÓN VINOTECA RIBEIRA DE FEFIÑÁNS **
C/ Ribeira de Fefiñáns, 24. Telf.: (+34) 986 524 997
www.ribeiradefefinans.com. hotelribera@cambados.es

HOTEL RÚSTICO CASA DO FERREIRO **
Vilariño, 69. Telf.: (+34) 646 487 071
www.casadoferreiro.com. casadoferreiro@gmail.com

Oficina Turismo
Paseo de Calzada, s/n. 36630