Fernando
Maximiliano José María de Habsburgo-Lorena (Viena, 1832-Santiago de Querétaro,
1867), era miembro de la casa de Habsburgo, una de las de más antiguas de
Europa, y hermano menor de Francisco José, futuro emperador de Austria-Hungría.
Como todos los miembros de su familia, tenía una vasta formación cultural y
militar, además de poseer un gran encanto personal.
En
1857 se casa con Carlota Amalia de Bélgica, hija de Leopoldo I de Bélgica, el
rey más rico de Europa. Esto le permitió, gracias a la dote de la princesa,
pagar todas sus deudas e iniciar la construcción de la que sería su residencia,
el castillo de Miramár, en Trieste, por entonces posesión austriaca. Es en este
palacio, cuando en 1863, recibe a la delegación mexicana que le ofrece la
corona de México.
México
era independiente España desde 1822, pero tantos años de gobierno monárquico,
habían hecho que enseguida se buscara una continuación, con la proclamación de
uno de los heroes de la independencia, Agustín de Itúrbide, como el emperador
Agustín I. Sin embargo, su gobierno duró poco. Las facciones liberales,
apoyadas por EEUU, que no quería una monarquía tan cerca de su frontera, fueron
promoviendo gobiernos republicanos, mientras el país se sumía en una ruina cada
vez mayor. Sin embargo, las fuerzas conservadoras, mantenían gran poder, y
buscaban una oportunidad para volver al poder e instaurar la monarquía. La
oportunidad se presentó durante el gobierno de Benito Juarez (1858-1862), ya
que EEUU se encontraba sumido en su guerra de Secesión y no podía apoyar al
gobierno de Juarez. Las fuerzas conservadoras con sus ejército privados, junto
al apoyo del ejército francés que envió Napoleón III, arrinconaron y derrotaon
al ejército de Juarez. Es entonces cuando se ofrece la corona a Maximiliano,
apoyado por los consevadores que buscan recuperar sus beneficios, y los
franceses que buscan crear un estado satélite de Francia. Sin embargo,
Maximiliano defraudará a unos y a otros.
Maximiliano
lleva a cabo un gobierno buscando modernizar el país, beneficiar a las clases
pobres, y consolidar sus independencia política respecto a Francia. Poco a poco
se van alejando de él, los conservadores y los franceses, que deben evacuar sus
tropas a causa de problemas internos en Europa. Mucha gente aconseja a
Maximiliano que abdique y vuelva a Austria, pero el se niega a abandonar a su
pueblo. En EEUU, la guerra a terminado y pueden volver a apoyar a Juarez. Con
un ejército muy superior, acorrala a los restos del ejército imperial en
Querétaro. Allí es sometido a un juicio militar y es condenado a morir fusilado
junto a sus dos generales más fieles miramón y Mejía. Todas las cortes europeas
piden que sea perdonado pero Juarez no lo acepta. El 19 de julio de 1867, es
fusilado junto a sus generales en el Cerro de las Campanas de la ciudad de
Querétaro ... Aquí empieza la leyenda
Cuatro
años después, ya se tiene constancia de la donación de un personaje llamado
Justo Armas de un dinero para las fiestas patronales de El Salvador. Si este
personaje era Maximiliano, dado que Justo Armas murió en 1937, Maximiliano
habría muerto con 105 años, lo que es un argumento en contra. Sin embargo,
numerosos datos parecen dar credibilidad a esto. Parece ser que llegó a El
Salvador descalzo (según dijo para cumplir una promesa por haberse salvado de
la muerte en una ocasión). Al poco de llegar a El Salvador, fue acogido por las
mejores familias de la zona. Daba clases de protocolo y regentaba un negocio de
catering y restauración. La vajilla que usaba era de porcelana de Sevres, los
muebles que tenía eran del estilo de la casa real de Habsburgo. Hablaba
perfectamente varios idiomas. De hecho, cuando unos años después, una
delegación austriaca visitó El Salvador, y se entrevistó con Justo Armas,
declararon que éste hablaba un alemás propio de la realeza.
El
mito es aún mayor porque Justo Armás se negó a decir su verdadera identidad, y
porque cuando el cadaver de Maximiliano fue llevado a su madre, en Austria,
ésta no reconoció el cadaver de su hijo. Además, tanto Maximiliano como Benito
Juarez eran masones, y la masonería internacional también pidieron a este, que
perdonara a Maximiliano. La investigación sigue abierta y el arquitecto
salvadoreno Rolando Déneke, tras varios años de investigaciones continúa
sosteniendo que el hecho de que Justo Armas fuera en realidad el emperador
Maximiliano, es cierto.

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