viernes, 24 de marzo de 2017

Las 10 mayores curiosidades de Madrid

El Zoo no ha estado siempre en la Casa de Campo


Antes de que en los años 70 fuera trasladado a la Casa de Campo, el Zoo estaba situado en la Parque del Retiro. Allí, Carlos III ordenó construir la Casa de Fieras (que antes estaba en el Jardín Botánico). Allí era donde los madrileños podían ver a los leones, monos y demás animales. Sin embardo las instalaciones se fueron quedando obsoletas y demasiado pequeñas. Todo ello determinó su traslado a su sede actual.

Estatua del Ángel Caído del Retiro

Es una de las estatuas mas populares del Parque del Retiro y una de las que siempre buscan todos los turistas. Alguien podría pensar que a quién se le ocurriría hacer una estua al ángel caído. Pero igual de inquietante es saber a quién se le ocurrió hacerla a exactamente 666 metros de altura sobre el nivel del mar. Aunque otras fuentes afirman que la altura real es de 655 metros, que es la altura a la que se encuentra Madrid... ¿quién sabe?.

El restaurante más antiguo del mundo


Los madrileños pueden almorzar en sus mesas desde el año 1590. Se trata del restaurante Botín, y su hazaña figura en el libro Guinnes de los Records. es tan antiguo que aunque actualmente esté localizado en el centro de Madrid, en su momento, era el final de Madrid. Otra curiosidad para este restaurante.

El primer hotel de toda España


Abierto en 1610 por Juan Posada, esta “posada del Peine” ahora gestionado por los hoteles Petit Palace fue el primer hotel de Madrid y también de España. Su curioso nombre viene de la tradición que tenía la posada de atar un peine con una cuerda en todas las habitaciones.

Eloy Gonzalo, el héroe de Cascorro

Eloy Gonzalo es conocido como «el héroe de Cascorro». Pero sus inicio fueron duros, siendo un niño abandonado en una Inclusa (un hospicio regentado por monjas) que hubo en la calle Mesón de Paredes, quedando una placa que lo conmemora. De joven se alistó en las tropas que iban a luchar a la guerra de Cuba y en un combate en la localidad de Cascorro se forjó su historia.
Desde una caseta, las tropas enemigas estaban acribillando a las españolas. La única opción posible era que un alguien arriesgara su vida acercándose a ellos para dinamitar el refugio. Eloy Gonzalo dijo entonces que no tenía a nadie que le llorara en España, y se prestó como voluntario. Pero les pidió un favor a sus compañeros: «Si me ocurre algo, no me dejéis allí».
Actualmenbte, en la Plaza de Cascorro una estatua suya recuerda la hazaña. Lleva una lata de petróleo en el brazo izquierdo y una antorcha en el derecho, así como una cuerda atada al pecho.

La corrala de Mesón de Paredes

En Madrid hay catalogadas actualmente entre 400 y 500 corralas, viviendas de galería o corredor cuyo hueco de escalera comunica con unos pasillos desde los que se accede directamente a las casas. Su construcción se inició en el siglo XVI pero fue en el XIX cuando se hicieron más populares debido a su bajo coste. Actualmente son numerosas las que quedan en el barrio de Lavapies y por la zona de Chamberí. Sin embargo, la más famosa es la de la calle de Mesón de Paredes, del siglo XIX. De hecho, está reconocida como Monumento Nacional.

El Rovin Hood español


En época medieval, las cavas (cuevas) corrían paralelas a la muralla, que bordeaba la Plaza Mayor. Eran zonas subterráneas por las que se cuenta que muchos musulmanes huyeron cuando Alfonso VI reconquistó Madrid.
En la Cava de San Miguel se escondía el Robin Hood español, Luis Candelas, héroe popular del siglo XIX que robaba a los ricos para dárselo a los pobres.
Luis Candelas nació en 1800 y murió en 1837, ajusticiado en el patíbulo de aquella época, el de la plaza de la Cebada.

El milagro de San Isidro

San Isidro era invocado para solucionar cualquier tipo de problema en Madrid desde hace siglos, y de hecho se le atribuyen diversos milagros. En una ocasión, Felipe II visitó su tumba para comprobar que su cadáver estaba íntegro como se decía. Años después, volviendo de camino a Madrid, cayó enfermo y pidió que le llevaran las reliquias de San Isidro, curando súbitamente.
Pero el gran milagro que se le atribuye, tuvo lugar durante la gran inundación de Madrid del siglo XVII. El pueblo sacó la momia del santo en procesión y éste logró que dejara de llover. Desde ese momento, la calle Mira el Río, pasó a llamarse Mira el Sol.

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