El Zoo no ha estado siempre en la Casa de Campo
Antes de que en los
años 70 fuera trasladado a la Casa de Campo, el Zoo estaba situado en la Parque
del Retiro. Allí, Carlos III ordenó construir la Casa de Fieras (que antes
estaba en el Jardín Botánico). Allí era donde los madrileños podían ver a los
leones, monos y demás animales. Sin embardo las instalaciones se fueron
quedando obsoletas y demasiado pequeñas. Todo ello determinó su traslado a su
sede actual.
Estatua del Ángel Caído del Retiro
Es una de las estatuas
mas populares del Parque del Retiro y una de las que siempre buscan todos los
turistas. Alguien podría pensar que a quién se le ocurriría hacer una estua al
ángel caído. Pero igual de inquietante es saber a quién se le ocurrió hacerla a
exactamente 666 metros de altura sobre el nivel del mar. Aunque otras fuentes
afirman que la altura real es de 655 metros, que es la altura a la que se
encuentra Madrid... ¿quién sabe?.
El restaurante más antiguo del mundo
Los madrileños pueden
almorzar en sus mesas desde el año 1590. Se trata del restaurante Botín, y su
hazaña figura en el libro Guinnes de los Records. es tan antiguo que aunque
actualmente esté localizado en el centro de Madrid, en su momento, era el final
de Madrid. Otra curiosidad para este restaurante.
El primer hotel de toda España
Abierto en 1610 por
Juan Posada, esta “posada del Peine” ahora gestionado por los hoteles Petit
Palace fue el primer hotel de Madrid y también de España. Su curioso nombre
viene de la tradición que tenía la posada de atar un peine con una cuerda en
todas las habitaciones.
Eloy Gonzalo, el héroe de Cascorro
Eloy Gonzalo es
conocido como «el héroe de Cascorro». Pero sus inicio fueron duros, siendo un
niño abandonado en una Inclusa (un hospicio regentado por monjas) que hubo en
la calle Mesón de Paredes, quedando una placa que lo conmemora. De joven se
alistó en las tropas que iban a luchar a la guerra de Cuba y en un combate en
la localidad de Cascorro se forjó su historia.
Desde una caseta, las
tropas enemigas estaban acribillando a las españolas. La única opción posible
era que un alguien arriesgara su vida acercándose a ellos para dinamitar el
refugio. Eloy Gonzalo dijo entonces que no tenía a nadie que le llorara en
España, y se prestó como voluntario. Pero les pidió un favor a sus compañeros:
«Si me ocurre algo, no me dejéis allí».
Actualmenbte, en la Plaza de Cascorro una estatua suya recuerda la hazaña. Lleva una lata de petróleo en el brazo izquierdo y una antorcha en el derecho, así como una cuerda atada al pecho.
La corrala de Mesón de Paredes
En Madrid hay
catalogadas actualmente entre 400 y 500 corralas, viviendas de galería o
corredor cuyo hueco de escalera comunica con unos pasillos desde los que se
accede directamente a las casas. Su construcción se inició en el siglo XVI pero
fue en el XIX cuando se hicieron más populares debido a su bajo coste.
Actualmente son numerosas las que quedan en el barrio de Lavapies y por la zona
de Chamberí. Sin embargo, la más famosa es la de la calle de Mesón de Paredes,
del siglo XIX. De hecho, está reconocida como Monumento Nacional.
El Rovin Hood español
En época medieval, las
cavas (cuevas) corrían paralelas a la muralla, que bordeaba la Plaza Mayor.
Eran zonas subterráneas por las que se cuenta que muchos musulmanes huyeron
cuando Alfonso VI reconquistó Madrid.
En la Cava de San
Miguel se escondía el Robin Hood español, Luis Candelas, héroe popular del
siglo XIX que robaba a los ricos para dárselo a los pobres.
Luis Candelas nació en
1800 y murió en 1837, ajusticiado en el patíbulo de aquella época, el de la
plaza de la Cebada.
El milagro de San Isidro
San Isidro era
invocado para solucionar cualquier tipo de problema en Madrid desde hace
siglos, y de hecho se le atribuyen diversos milagros. En una ocasión, Felipe II
visitó su tumba para comprobar que su cadáver estaba íntegro como se decía.
Años después, volviendo de camino a Madrid, cayó enfermo y pidió que le
llevaran las reliquias de San Isidro, curando súbitamente.
Pero el gran milagro que se le atribuye,
tuvo lugar durante la gran inundación de Madrid del siglo XVII. El pueblo sacó
la momia del santo en procesión y éste logró que dejara de llover. Desde ese
momento, la calle Mira el Río, pasó a llamarse Mira el Sol.
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